Estos son mis trabajos, hechos con mucho amor, ademas quiero compartir con ustedes un poco de la historia de las artesanias de mi pais Paraguay.
Espero les guste.
Cuentan que había una vez un muchacho, hijo del Jefe de la tribu que por fuerte y veloz se lo llamaba "Ñandú Guasú".
Un día se dió cuenta que estaba profundamente enamorado de una muchacha joven y hermosa. Ellos habían crecido juntos. Muchos muchachos que andaban por ahí estaban interesados también en ella y Ñandú Guasú, al darse cuenta de eso, ya quería casarse rápidamente con ella.
Esa muchacha le dijo:
– Nos casaremos si me traes un obsequio de verdad, que sea diferente de los demás, un presente bello y por consiguiente que no pueda ser reemplazado, así me demostrarás tu amor –le dijo.
Así dijo también la muchacha a los demás muchachos. En poco tiempo se juntaron en su casa tantas cosas bellas que llegaban de los alrededores.
Se le traía collares hechos de plumas multicolores de aves, acaso si no eran aretes de piedrecillas brillantes o de origen cristalino.
También le traían esas pulseras de todo tipo tejidas de esterillas, y esas flores de las más bellas de nuestros bosques verduzcos. Pero de entre esos regalos ninguno provenía de Ñandú Guasú.
A Ñandú Guasú no se lo vió más por allí. Había ido por el bosque a buscar algo bello que pueda ablandar el corazón de la muchacha. Sólo quería encontrar alguna cosa que pueda traer y ver si sensibilizaba a su amada.
Cuando andaba por lo lejos, como quien algo ha perdido, de pronto encontró al Duende Bondadoso del Bosque que estaba tejiendo una tela entramada brillante que lucía con los colores del sol.
Ñandú Guasú esperó que se termine el tejido por la rama de un árbol, y cuando iba a tomarlo para llevárselo a su amada, se le acercó "Yasý Ñemoñaré", que andaba también entusiasmado por la muchacha. Allí mismo se enfrentaron en una larga pelea.
Ñandú Guasú doblegó a Yasý Ñemoñaré y cuando iba a tomar el preciado tejido, trabajo del Duende Bondadoso del Bosque, se soltaron los hilillos y se deshizo la obra en sus manos.
Después de mucho intentar, Ñandú Guasú quedó nuevamente sin nada. Se sentó por eso sobre un tronco seco acostado a pensar.
Estando así, vio de pronto a su anciana madre venir hacia él con la intención de ayudarlo. Viendo lo que suedió a su hijo, procedió a arrancar sus cabellos blancos y empezó a tejerlos.
Tejió de esa forma una obra preciosa, muy parecida a la del Duende Bondadoso del Bosque, y que podía ser acariciada y fregada sin deshacerse.
A la luz del sol, el tejido se contagiaba de variados colores, rojo, amarillo, azul, blanco y se transformaba en un tejido adormado brillante al que llamaron "Ñandutí". Esto significa "canas de avestruz".
Por esto también llamaron ñandú a esos animalillosque andan por los bosques tejiendo algo parecido al trabajo de la anciana.
Desde aquella vez las nuevas generaciones de mujeres, hasta las señoras, señoritas y niñas incluso, descendientes paraguayas, hacen este bello trabajo que no deja de ser admirado y que resplandece como el sol, con colores que lo adornan con donaire y que deslumbra nuestros ojos con ternura y alegría.
San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidad y asechanzas del demonio. Reprímale DIOS, pedimos suplicantes, y tu príncipe de la milicia celestial arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
Virgensita Azul de Caacupe
Oración a la Virgen de Caacupé "Santísima Madre de Dios y madre nuestra, desde vuestro Santuario de Caacupé cubrid con vuestro manto protector a vuestros devotos y a todo el Paraguay. Interceded por nuestros padres y bienhechores, por los desvalidos y todos los necesitados de perdón y misericordia. Proteged a nuestra Santa Madre la Iglesia y alcazad luz a los magistrados para que hagan justicia y haya paz entre los hombres. Después de la gracia particular que os pedimos, alcanzadnos también la gracia mayor de preservar en nuestra Fe y en vuestro Amor, para así merecer la realización de la promesa que Nuestro Señor Jesucristo nos hiciera cuando dijo: "El que persevere hasta el fin se Salvará." A Vos pues, Madre querida, clamamos para que nos obtengáis tan singular favor. Amén."